Jamás había seguido uno de los famosos retos de lectura que suelen aparecer a granel en estas fechas. Sin embargo, este año me pareció buena idea participar del convocado en Lectura de medio tiempo, y no sólo por mi relación con dicha página sino porque me parecía que contenía una buena cantidad de lecturas que tenía pendientes en mi librero.
Cabe mencionar que mi participación en la configuración de esta lista fue prácticamente nula, por lo que tampoco podemos decir que pudiera haber sido un reto «a modo».
Mi experiencia siguiendo este reto ha sido un tanto extraña, pues si bien a comienzo del año empecé a avanzar muy rápido con los puntos a seguir, conforme se acercaba el final empecé a ir cada vez más lento e incluso llegar al punto de cuestionarme las razones de seguir llevándolo a cabo.
Aunque, para ser sincera, lo que en realidad entorpeció mi ritmo de lectura fueron diversos motivos personales que acabaron tocando muchos aspectos de mi vida.
Pese a todo ello ha resultado interesante establecer una especie de guía para seleccionar mis lecturas y creo que fue así porque al final cubrí los puntos en el orden que quise e intercalé muchas otras lecturas.
Quizá la razón por la que jamás había suscrito ninguno de estos desafíos se debe a que todas las propuestas me parecían llenas de puntos tan insulsos como: leer un libro con la pasta roja, uno con un número en el título, una saga literaria, uno con X número de páginas, uno de un escritor guapo, etc.
Y es que cada vez que aparecen estas listas en mis redes sociales no sé si reír o llorar. Pero, a ver, que no estoy diciendo que esté mal que otros las sigan, si eso les parece interesante o les ayuda de algún modo, me parece excelente que lo hagan.
Mi principal problema con estos retos, más allá de sus consignas, es que siempre he estado en contra de realizar una lectura dirigida porque me parece que al final es un poco como leer por asignación y, en lo personal, eso puede acabar por ser desalentador, sobre todo cuando los puntos a cubrir no representan un verdadero desafío o propuesta que nos aleje de nuestra zona de confort.
Y es aquí donde vuelvo al incio. Si bien, algunos puntos de esta lista no los tenía contemplados, ni a largo ni a corto plazo, y tuve que hacerme de los títulos que los cubrieran, al final me obligó a llegar a algunos títulos que tenía rezagados desde hacía muchísimo tiempo y también a probar una nueva manera de seleccionar mis lecturas.
Pero, aunque creo que puede ser hasta benéfico tener un método ordenado para elegir lo que uno va leyendo, creo que yo conservaré mi ya probada y un tanto caótica estrategia para saber qué leer. A pesar de esto, no descartó volverme a embarcar en otro desafío similar, siempre y cuando me resulte interesante o útil.

Acá la lista de los títulos que elegí para cada punto:
- Novela rusa: Crimen y castigo, Fiodor Dostoiewski
- Novela francesa: A tiro limpio, Boris Vian
- Poesía completa de un autor: la poesía completa de Federico García Lorca
- Antología de poesía: El traidor II, poetas franceses y alemanes de los siglos XIX y XX, editorial ALDVS
- Ensayo mexicano: El perfil del hombre y la cultura en México, Samuel Ramos
- Autor mexicano (narrativa): El apando, José Revueltas
- Filosofía occidental: La condición humana, Hannah Arendt
- Filosofía oriental o de Medio Oriente: La agonía de Eros, Byung-Chul Han
- Clásico grecorromano: La Eneida, Virgilio
- Autobiografía/diario: Recuerdos, Rabindranath Tagore
- Cuentos de autor latinoamericano: Río subterráneo, Inés Arredondo
- Cuentos de autor oriental: Historia de la mujer convertida en mono, Junichiro Tanisaki
- Libro de un premio Nobel: Demasiada felicidad, Alice Munro
- Novela o antologia de terror: La maldición de Hill House, Shirley Jackson
- Novela policíaca: Una visita inesperada, Agatha Christie
- Novela de ciencia ficción: La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Leguin
- Teoría literaria o de arte: El surrealismo, Jacqueline Chenieux-Gendron
- Cartas/novela epistolar: Cartas de Alejandra Pizarnik y León Ostrov
- Autor africano: El brujo del cuervo, Ngugi Wa Thiongo
- Obra medieval: La carta del preste Juan, anónimo
- Obra de teatro: La evitable ascención de Arturo Ui/Las visiones de Simone Machard, Bertolt Brecht
- No ficción: La guerra no tiene rostro de mujer, Svetlana Alexievich
- Poesía oriental o de Medio Oriente: Poemas del Río Wang, Pei Di y Wang Wei
- Autora hispanoamericana: Kentukis, Samanta Schweblin
- Bonus, obras completas de un autor: Poesía reunida y Cuentos reunidos, Amparo Dávila